Los limites a la financiación empresarial: ratios y otros análisis

Pymes | 14/05/2014

Estoy esperando en la cola, parece que ya va a ser mi turno, miro al suelo y hay una línea para esperar el turno, pongo un pie encima, parece que no pasa nada, pongo el otro, doy unos pequeños pasos y un poco más tarde miro hacia atrás y ya casi no miro la línea, entonces oigo una voz que me dice con voz firme. ¡Oiga usted! ¿no sabe para  qué está la línea?

Pienso unos instantes, mi cabeza se va de repente a la financiación de las empresas, será deformación profesional, pero aunque las líneas que marcan los límites no están tan definidas como la pintada en el suelo que acababa de traspasar, o nos ponemos los limites o nos los harán saber. Aunque si bien es cierto que cuando hablamos de la financiación empresarial las líneas no están tan definidas y en la concesión de créditos intervienen muchos factores.

La primera línea la debe marcar la empresa: el análisis de ratios

Antes de acudir a solicitar financiación a una entidad financiera, debemos pensar en esa línea, ¿cuánto necesito?, ¿cómo lo voy a devolver?, ¿cuáles van a ser mis flujos de tesorería?. Para ello, debemos de hacer un análisis previo, aunque como es obvio dependiendo del volumen de financiación que vayamos a solicitar, realizaremos un análisis en mayor o menor profundidad.

Uno de los análisis que podemos realizar es mediante ratios, los cuales nos pueden proporcionar información sobre la cantidad y calidad de la deuda que tiene la empresa, sobre si el beneficio es suficiente para soportar los gastos financieros de la deuda, etc. Algunos de los ratios que podemos barajar son los de endeudamiento, garantía, calidad de la deuda, coste medio de la financiación o cobertura de gastos financieros.

El ratio de endeudamiento es uno de los más importantes de cara a conocer hasta qué punto está endeudada una compañía. Para obtener el ratio de endeudamiento de una empresa se divide la deuda total exigible que esta tiene, entre los fondos propios. La deuda está conformada por el pasivo corriente (proveedores, acreedores, deuda bancaria a corto plazo, etc.) y el no corriente (provisiones a L/P, deuda a L/P, entre otros). El resultado de la división de esta fórmula se expresa en un porcentaje que nos da una medida del grado de solvencia de la empresa, siendo un primer indicador de su salud financiera que su valor sea inferior a 1, ya que por encima de este valor aumenta el riesgo de la empresa.

Otros factores a considerar serian: el sector de la empresa, el momento en el tiempo del análisis, el tipo y estructura de los activos, etc.

La segunda línea la marca la entidad financiera

Si a pesar de que del anterior análisis se desprende que la empresa no debería de aumentar sus límites de endeudamiento y acudimos a la entidad financiera a solicitarla, serán los analistas de la entidad de crédito los que en función de la información disponible y la que recaben para la operación, concedan o no, una financiación adicional a la empresa.

La información con la que trabajan las entidades financieras puede ser:

Directa. Es la que se encuentra disponible en el historial del cliente, la derivada de la nueva documentación aportada por este, o de las visitas a la empresa e instalaciones del personal de la entidad financiera.

Indirecta. Se obtiene de múltiples fuentes: Registro de Aceptaciones Impagadas (R.A.I.), Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF), Experian Bureau de Crédito(Badexcug),Central de Información de Riesgos del Banco de España (C.I.R.B.E), Registros Oficiales, (Mercantil, de la Propiedad, etc.), Agencias de Información Comercial, clientes, proveedores, competencia, o cualquier otra que nos pueda parecer interesante y fiable. 

Con la información disponible los departamentos de Análisis de Riesgos emitirán un informe de riesgo, que definirá la viabilidad de nuevos créditos.  

Tengamos en cuenta cuales son los límites de la organización y marquemos las líneas que no debemos traspasar en cada momento, porque en ocasiones un paso más, es el que separa el terreno firme de las arenas movedizas.

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Imagen |  Peter Rosbjerg