¿Y si recuperamos nuestros pueblos mientras emprendemos?

Agricultura | 10/02/2017

Aunque la vuelta al ámbito rural es un fenómeno discutido por los sociólogos, no cabe duda de que cada vez son más las personas que se sienten atraídas por el campo y los pequeños municipios, ya sea para desconectar unos días o para darle un cambio radical a su vida. De ahí salen interesantes oportunidades para emprender que a continuación repasamos.
Emprender en un medio rural abandonado o con escasa población es un enorme reto que requiere de un cambio radical
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Más de la población mundial vive ya en ciudades o entornos urbanos. En concreto y en base a datos del Banco Mundial para 2015, el 53,8 % de la Humanidad ha abandonado ya el campo. Y sin embargo, en los países más desarrollados se está creando una pequeña corriente de ‘desencantados’ con las ciudades que está devolviéndole la vida a pueblos que parecían ya condenados a la desaparición.

En España, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística cifra en aproximadamente unos 2.800 el número de pueblos abandonados. Para algunos de ellos está surgiendo, en los últimos años, una segunda oportunidad. Inversores privados que restauran y venden pueblos enteros, empresas que convierten pequeños municipios en centros de turismo y ocio deportivo o administraciones públicas concienciadas del valor de estos enclaves, están detrás de este pequeño resurgir rural.

En este contexto, el emprendedor también puede jugar un papel destacado. No es fácil, pero las oportunidades de negocio que ofrecen los pequeños pueblos –abandonados o no- están ahí para quien le ponga imaginación y paciencia.

Las ayudas públicas

La mayoría de comunidades autónomas españolas tienen algún plan de ayuda al emprendedor que regresa al campo, tanto en su vertiente agrícola o ganadera, como en la turística o deportiva.

Esta ayuda va desde el asesoramiento y la cesión de herramientas específicas de emprendimiento – como datos o técnicas de análisis y posibilidades de mercado – hasta la financiación pública.  

Este tipo de políticas son especialmente relevantes en Andalucía, Castilla y León o Galicia, comunidad esta última que posee alrededor de la mitad de los pueblos y aldeas abandonadas de España. Por ejemplo, Galicia tiene el denominado Programa Operativo 2014-2020 que, a través de fondos europeos, promociona la cohesión territorial y el emprendimiento.

Y precisamente en materia de ayudas de la Unión Europea encontramos el Programa de Desarrollo Rural 2014-2020, con medidas y fondos concretos para ayudar a recuperar el sector primario e incentivar la creación de empresas sostenibles en entornos naturales.

No obstante, es cierto que no es sencillo encontrar financiación específica para este tipo de proyectos, así que lo más recomendable es intentar encontrarla en base al modelo de negocio. Y eso nos lleva a nuestro siguiente punto.

Los negocios que pueden devolverles la vida a los pequeños pueblos

Muchos de los pueblos abandonados que están siendo recuperados tienen como destino convertirse en auténticos focos de turismo, con hoteles y albergues rurales, zona de deportes al aire libre, restaurantes y gastronomía específica… podrían ser pequeños ‘resorts’ de descanso rural. Desde luego, no es necesario comprar o rescatar uno de estos pueblos para emprender en turismo rural. Muchas pedanías y pequeñas aldeas cerca de otros municipios más grandes ofrecen oportunidades interesantes.

Los ejemplos más característicos de este tipo de negocio los encontramos en el norte de España, en regiones como Asturias, en donde alrededor de los pueblos más característicos y conocidos se han ido recuperando una serie de anejos, más asequibles para el emprendedor y con un atractivo natural que el turista aprecia.

Por otro lado y de manera muy ligada a este turismo rural, se encuentra la cada vez mayor afición a deportes de riesgo o las actividades al aire libre. Aquí podríamos incluir desde el rafting hasta la escalada, pasando por el senderismo o la más segura recogida de setas.

La fortaleza de este tipo de negocios reside en que, en muchas ocasiones, van de la mano del hospedaje y la hostelería, ofreciendo así un pack completo que puede resultar muy rentable para el emprendedor. Pero además, estas empresas también se nutren de los turistas de fin de semana, que deciden pasar un día en el campo y realizar alguna actividad antes de volver a la ciudad.

Por último, la agricultura ecológica sería la tercera vertiente empresarial que puede ayudar a recuperar los pueblos del interior de España. Aunque, como ya hemos comentado con anterioridad, es un sector en el que no resulta fácil entrar si uno es completamente ajeno a él, sí que cuenta con una serie de ayudas públicas muy concretas.

Además, las administraciones públicas son conscientes de la falta de formación de muchos de los emprendedores que quieren volver al campo, por lo que no son pocas las campañas de formación específicas que ya se han puesto en marcha.

Como reflexión final, es importante señalar que emprender en un medio rural abandonado o con escasa población es un enorme reto que requiere de un cambio radical de vida por parte del emprendedor. Además, la inversión inicial no suele ser pequeña, por lo que el plan de negocio debería ser muy claro. Pero a pesar de los retos, las oportunidades están ahí para quien decida aprovecharlas.

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