¿Cómo y por qué definir la marca de la empresa en la red (y fuera de ella)?

Emprendedores | 14/11/2013

Tienes una empresa. Y ésta, un nombre. Puede que sea la combinación de tu nombre y apellidos o puede que tenga que ver con el sector en el que está inmersa. Pero, ¿hay algo más detrás de ese nombre? Si lo hay, eso es lo que conforma la marca. Si no, has de construirlo tú mismo. Los valores o la imagen que se quiere proyectar no sólo se deben plasmar sobre un papel, sino que se ha de ganar día tras día.

Es posible que nunca te hayas preguntado cuáles son esos valores de la empresa, qué la hace única y diferente, con qué se le puede identificar en el sector. Cuál es el público objetivo y de qué manera la empresa va a dirigirse a él. Y esas son sólo algunas de las preguntas que se deben hacer para definir esa marca.

¿Por qué definir la marca?

Pero, realmente, ¿cuáles son las razones por las que construir esa marca? ¿Por qué no debería bastar con establecer un nombre de empresa sin más? Pues, yo destacaría dos fundamentales, aunque seguramente se puedan incluir muchas más en esta lista:

- Autenticidad y personalidad. En un entorno enormemente competitivo, la diferenciación es una de las vías más importantes para lograr un hueco. Diferenciarse no sólo en producto, sino también en todo ese ‘envoltorio’ que representa la marca. Tener una personalidad propia dará autenticidad y permitirá ser diferente y aportar algo más.

- Coherencia. Establecer esos principios dará sentido al discurso, a cada una de las acciones, de los movimientos y de las decisiones de la empresa en cuanto a marketing y comunicación se refiere. Pongamos un ejemplo: ser una marca de restaurante de alta cocina, con un público objetivo de clase media-alta y con una personalidad en la que existe un marcado acento serio no tendría mucho que hacer en una red social como Tuenti o anunciándose en una revista de público juvenil.

¿Cómo definirla?

Para definir esa marca, ese ‘envoltorio’, la empresa puede hacerse varias preguntas:

- ¿Cuál es la misión de la compañía? Es decir, qué objetivos se marca, cuál es el sentido de su existencia. Qué problemas son los que resuelve con sus productos, con sus servicios.

- ¿Qué valores la distinguirá? Aquí llega una pregunta complicada. Entender cómo es la empresa, en qué creen todos sus integrantes. No se trata de una lista de deseos, sino en definir cuáles son los principios éticos sobre los que se basa la actividad y el día a día del grupo.

- ¿Quiénes son los clientes? ¿Cuál es el perfil del público objetivo de los productos y servicios? ¿Qué necesidades tienen, cómo actúan, dónde están?

Respondidas estas preguntas, aunque se pueden incluir algunas más, indirectamente se da todas las pistas para decidir qué tono elegir al comunicarse con sus clientes, dónde acudir para encontrarse con ellos, qué herramientas utilizar para lanzar los mensajes, qué hilo conductor deberá estar presente.

Conclusión: no es sólo un nombre

Una marca no es sólo un nombre y un logo. Es mucho más que eso. Definirla no siempre es sencillo, pero es la piedra angular que darás las claves con las que decidir qué y cómo comunicar, sin distinción de online y offline.

No es más que la esencia, aquello que hará especial un proyecto, que lo hará reconocible y coherente. Que lo hará diferente y, por tanto, imprescindible. Trabajar su diseño y construcción valdrá la pena.

En BBVA con tu Empresa |

Imagen | ::: Mer :::