Un vistazo al Internet de las Cosas, “la tecnología más importante del siglo XXI”

Emprendedores | 02/12/2016

Es una tendencia silenciosa, casi imperceptible para el ojo no entrenado, pero los objetos y servicios hiperconectados, cada vez más inteligentes, comienzan a jugar un papel cada vez más destacado en nuestras vidas. La verdadera revolución tecnológica comienza ahora y la descubrimos de la mano de uno de sus artífices.
“Lo más difícil no es la tecnología, es hacer que te conozcan y llegar al cliente”
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Decía el escritor de ciencia-ficción Arthur C. Clarke: “Cuando la tecnología es lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Y parecía tener razón, porque hoy muchas de las innovaciones tecnológicas que nos rodean parecen ilusiones, pura fantasía para quienes no entendemos cómo funcionan. Y entre todos esos avances que pretenden mejorar nuestra calidad de vida, hay uno que, dicen, será el más importante de todos: el Internet de las Cosas o, por sus siglas en inglés, IoT.

Para comprender mejor de qué trata esta tecnología y cómo puede suponer importantes oportunidades de negocio para emprendedores de todo el mundo, hemos recurrido a una voz experta, la del doctor Stan Schneider, CEO de Real Time Innovations, una de las empresas californianas que trabajan en el Internet de las Cosas en su vertiente más industrial.

“Lo va a cambiar todo en los próximos 20 ó 40 años”

Para entender cómo funciona el Internet de las Cosas y por qué es tan relevante para el futuro tecnológico, es importante tener claro que se basa en la conexión total y permanente a la red de los objetos cotidianos que utilizamos en nuestras vidas o que controlan los sistemas y servicios públicos básicos. El concepto es tan ambicioso que va desde una nevera que se conecta para pedir los productos que escasean en el hogar, hasta avanzados sistemas de control de tráfico o de gestión de energía que hacen más eficiente el día a día de las ciudades e implican menor gasto y recursos.

Stan Smith, CEO de Real Time“Lo más emocionante de esta tecnología es que se aplica a los sistemas que controlan el planeta”, explica Schneider. “Todo el mundo dice que Internet lo cambió todo. Pero realmente no lo hizo. Hospitales, transporte, energía, todo sigue funcionando como hace años. El Internet de las Cosas va a cambiar todo eso”.

Este experto de Ciencias Informáticas e Ingeniería electrónica - procedente de la Universidad de Stanford - pone un ejemplo práctico para entender el amplio calado económico y social que tendrá esta tecnología en los próximos años: los vehículos autónomos. Porque hasta ahora no han pasado de ser una mera curiosidad, pero un cambio en la forma en que conducimos o, directamente, si dejamos de hacerlo, puede cambiar el modelo de ciudad en el que vivimos y nuestro propio estilo de vida.  “Por ejemplo, el 30 % del tráfico de las ciudades es gente buscando aparcamiento”. Con un vehículo de conducción autónoma, este problema desaparece, con la consiguiente mejora del tráfico, de medio ambiente, de costes…

Pero el cambio va más allá. El CEO de Real Time Innovations habla de cómo el Internet de las Cosas va a acelerar la evolución e innovación tecnología y de cómo todo eso va a tener una traducción real en nuestras vidas. En el caso del transporte, Schneider recuerda que, aunque los accidentes de tráfico han descendido en Estados Unidos de manera considerable en las últimas décadas, todavía sigue habiendo decenas de miles de muertos cada año en las carreteras norteamericanas.  Es decir, las tecnologías hasta ahora aplicadas han ayudado a paliar el problema, no a resolverlo. Aquí es donde aparecen los coches autónomos como ejemplo tangible de lo que el Internet de las Cosas puede lograr.

En la misma línea, el Internet de las Cosas tiene aplicaciones industriales muy específicas que son, para Schneider, las que verdaderamente marcarán la diferencia: gestión de agua, manufacturas, aeronáutica o logística son algunos ejemplos.

Como vemos, es un concepto íntimamente ligado a lo que conocemos como Ciudades Inteligentes o Smart Cities. Si se reduce el componente humano, que es el que provoca errores y accidentes, de repente se reduce la mortalidad en las carreteras o, en campos como la medicina, se mejoran los tratamientos y el seguimiento de los pacientes.

Los empleos que no podemos ni imaginar

Las ventajas de sistemas autónomos que no implican la mano del hombre plantean también dudas para quienes creen que esta tecnología solo agravará el problema del desempleo. Para Stan Schneider no tiene por qué ser así, “ya que no implica que no haya nada que hacer”. Es decir, el surgimiento de nuevas ramas tecnológicas puede implicar la aparición de puestos de trabajo y profesiones que hoy no imaginamos. “Mis hijos no conducirán o, por lo menos, no tendrán que hacerlo. ¿Qué harán entonces? ¡Quién sabe!”.

Así que cuando se le pregunta a Schneider por el papel que jugarán en esta ‘revolución’ los emprendedores tecnológicos, lo tiene claro: “estaremos ante un mundo nuevo en el que muchísimas cosas no se habrán inventado todavía”.

Y no solo para los ingenieros o profesionales de perfil más tecnológico. Ellos serán la base, pero tendrán que trabajar codo con codo con multitud de profesionales: “lo más difícil no es la tecnología, es hacer que te conozcan y llegar al cliente”. Así que en los próximos años es de esperar una gran oleada de empresas y trabajadores que se unan en este Internet de las Cosas.

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