Cómo realizar un análisis DAFO

Emprendedores | 11/06/2012

El análisis DAFO es una herramienta estratégica que sirve para identificar los puntos fuertes, las debilidades, las oportunidades y las amenazas de una organización. Sirve para situar en qué contexto se encuentra la organización en un determinado momento y, a la vez, situar cuál puede ser su situación en el futuro.

La realización de un análisis DAFO supone la recogida de información en el momento concreto en que se lleva a cabo y se recomienda una actualización permanente del mismo que incluya todas los cambios que la organización vaya sufriendo y los que se puedan producir en su entorno. El análisis DAFO incluye dos aspectos fundamentales sobre los trabajar, el análisis interno y el externo.

Análisis interno

Se contemplan en este apartado los factores que conciernen a la propia organización y se concentran en el análisis de las fortalezas y las debilidades de la misma.

Entendemos por fortalezas los elementos o actividades que suponen a la organización un mejor posicionamiento en el mercado que sus competidores. A la hora de definir las fortalezas de la organización hay que contemplar qué ventajas técnicas tiene la organización sobre sus competidores; que valor añadido aportan los recursos de la organización que aumentan la competitividad de la misma; qué es lo que mejor hace la organización y cuál es su situación en el sector y en el mercado en el que se sitúa.

Las debilidades son, por el contrario, las actividades o elementos que hacen a la organización potencialmente vulnerable ante las variaciones del entorno en el que se mueve o bien ante sus competidores. Para ello debemos tener en cuenta qué es lo que hace la competencia mejor que nosotros; qué hace que nuestra organización no sea fuerte; qué se hace mal y cómo podría evitarse esto; etc.

Análsis externo

A la hora de enfrentarse con el análisis externo hay que determinar las oportunidades que se le presentan a la organización y las amenazas que pueden cernirse sobre ella.

Las oportunidades son los hechos potenciales que llevarían a la organización a la consecución de determinados objetivos. Cambios en el mercado objetivo, cambios tecnológicos, cambios de hábitos de nuestros clientes, cambios sociales, etc.

A la hora de identificar esas oportunidades podemos analizar qué cosas no está haciendo la competencia y que nuestro mercado podría demandar; qué cambios políticos, económicos o sociales pueden imponer nuevas necesidades en el mercado que nos ocupa; cuáles son las nuevas tendencias de consumo en nuestro sector; etc.

Por último hay que determinar cuáles son las amenazas, los hechos que potencialmente impedirían que nuestra organización alcanzara sus objetivos estratégicos. Para ello debemos identificar que condiciones del mercado harían que nuestros productos quedaran obsoletos; qué están haciendo nuestros competidores para mejorar su posición en el mercado; qué cambios pueden suponer un obstáculo para el desarrollo de la actividad de nuestra organización o cuál es la situación actual de la empresa que podría ser potencialmente perjudicial en el futuro (cuestiones financieras, desarrollos tecnológicos, etc.)

El procedimiento

Para afrontar esta tarea debemos mantener una actitud reflexiva y objetiva, a veces crítica, otras creativa, pero siempre siendo fieles a la situación real de la organización.

Las conclusiones han de ser lo más simples y concretas posibles y deben ser un apoyo en el proceso de toma de decisiones estratégicas de la organización.

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