Qué es la transparencia empresarial y cómo puede implantarse

Pymes | 24/09/2015

La transparencia empresarial empieza a ser muy importante de cara a clientes, socios, accionistas, etc. Conoce su definición exacta y cómo se puede implantar.
Que es la transparencia empresarial y como puede implantarse
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La transparencia en las empresas se refleja en la responsabilidad social corporativa (RSC) o responsabilidad social empresarial (RSE), que se definen como actividades voluntarias dirigidas a mejorar la sociedad, la economía o el medioambiente, con el fin de mejorar la imagen corporativa y, de esta manera, el valor añadido de la propia empresa. Se dice que la transparencia empresarial genera confianza entre todos los que de alguna manera tienen relación con la entidad: empleados, clientes, proveedores, accionistas o la sociedad.

Dicho de otra manera, la transparencia es un paso voluntario y activo de las entidades que va más allá del mero cumplimiento de las leyes y se puede considerar como un conjunto de acciones que buscan repercusiones positivas sobre la sociedad.

Por tanto, al ser voluntaria, la transparencia precisa de un plan estratégico de RSC que incluya un propósito real, unos objetivos cuantificables, auténtica convicción de todos los miembros de la empresa en esos objetivos y la elección de las competencias que precisa cada función. De nada sirve que la empresa pretenda mejorar el medioambiente, si no promueve acciones en esa línea o los empleados no están de acuerdo en ellas. Por poner un caso concreto, la empresa invierte en papeleras estratégicamente colocadas por todas las oficinas y centros de trabajo de tres compartimentos para reciclar papel, plástico y residuos orgánicos, pero la empresa que recoge los residuos los junta otra vez o los propios empleados no se molestan en separar.

Por otro lado, la transparencia consiste en hacer saber a la sociedad que la empresa tiene esa filosofía o política de devolverle a la sociedad lo que le da, para lo que se utilizan unos estándares internacionales llamados GRI o Global Reporting Iniciatives, que permiten que en las memorias anuales, todas esas acciones de RSE queden recogidas de forma conveniente y nítida con el fin de que los públicos de la empresa puedan saber de ellas.

Por tanto, la implantación de una política de transparencia o responsabilidad social en la empresa pasa por cuatro fases, que son, en primer lugar valorar las posibilidades y el alcance que puede tener la RSC en la empresa. Esto es, según a lo que se dedique, cuáles son los aspectos que más pueden ayudar a que la empresa sea socialmente responsable más allá de sus obligaciones legales.

A partir de aquí, la empresa debe elaborar una estrategia razonable y cuantificable de acciones y prácticas vinculadas a la responsabilidad, qué actores se verán implicados (grupos de interés y a qué coste) para poder priorizar los que merezcan más atención por su mayor impacto en la cadena de valor.

En tercer lugar, hay que desarrollar programas o planes de actuación que involucren a los agentes en la actividad social, que les hagan partícipes de esas ideas que se consideran más socialmente adecuadas para las partes implicadas. Como en el ejemplo anterior, implicar a los empleados o las empresas de recogida de residuos en nuestro plan de reciclaje.

Por último, y como decíamos antes, de nada le sirve a la empresa hacer bien las cosas si el ‘mundo’ no lo sabe. Por tanto, el último punto consiste en informar de las actividades en materia de RSC que se han llevado a cabo y con qué resultados. A partir de ahí, la empresa puede empezar a recoger los beneficios de su política de RSC.

En BBVA con tu Empresa | Cómo cumplir con la responsabilidad social de la empresa

Imagen | iStock