Por qué el futuro es de los autónomos

Autónomos | 11/05/2016

Hace años ser autónomo era la última opción a la que se agarraban los españoles para trabajar. La revolución digital y la crisis han cambiado esa percepción y cada vez son más los que se suman a este colectivo, que tendrá cada vez más peso en el mercado laboral.
Cada vez más jóvenes españoles apuestan por montar su propia empresa cuando acaben sus estudios, un 18,8% así lo señala
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Hacerse autónomo ha sido la opción a la que han recurrido muchos españoles para escapar del paro en medio de una crisis que se llevó por delante 3,3 millones de empleos. De hecho, el propio gobierno alentaba a ello dando incentivos fiscales a los que se "independizaran laboralmente", si bien parece que, lejos de utilizarse como solución para paliar una situación dramática, el gremio de los autónomos se ha visto impulsado.

Los autónomos siempre han sido un colectivo al que se le ha mirado con cierta benevolencia dentro del mercado laboral. Todo el mundo lamentaba sus duras condiciones fiscales y de cotizaciones sociales y tenía en la mente una imagen del autónomo como una persona que hacía malabarismos para sobrevivir y cotizar lo máximo posible para tener una pensión medianamente digna. 

La revolución tecnológica ha tirado por tierra esa imagen junto con la crisis, pues convertirse en autónomo ya no se considera la última salida, sino que hoy en día es sinónimo de modernidad, profesionalidad y facilidad de adaptación a cualquier tipo de circunstancia. Los autónomos ya no son los últimos de la fila, están avanzando posiciones y puede que en un futuro sean los primeros porque todos acabemos siendo uno de ellos. 

Papá, quiero ser autónomo 

Durante años y años, nuestros padres, profesores y amigos nos han recomendado que teníamos que estudiar y esforzarnos para que en un futuro pudiésemos ser o funcionarios o empleados de una gran empresa. La gran aspiración de muchos españoles siempre ha sido entrar a formar parte de la fuerza laboral del Estado, lo que constituía un seguro de vida. 

Pero la crisis económica ha acabado con todo ese sistema laboral; ya no existe un trabajo seguro, y lo que tienes hoy puede que ya no lo tengas mañana. En los últimos años miles de personas que creían contar con "un trabajo para toda la vida" han sido despedidos y algunas de las mejores empresas del país han tenido que llevar a cabo unos ERE que poco tiempo antes no habrían imaginado. 

Esto ha provocado que casi nadie, a día de hoy, se sienta seguro en su puesto de trabajo ni se visualice demasiado tiempo en él, lo que ha fomentado obligatoriamente el emprendimiento, pues si te atreves a poner tu negocio en marcha no tienes que depender de lo que ocurra en determinada empresa. 

Esta cultura de la independencia laboral es muy nueva en España, pero en algunas de las economías más desarrolladas del mundo, como la americana, la mayoría de las personas sueña con tener su propio negocio y, de hecho, lo consigue. Por ello, cifras como las que se publicaron la pasada semana nos sorprenden, pues no estamos acostumbrados a que los jóvenes sueñen con ser autónomos. Y aunque hay que decir que tampoco son unas cifras muy elevadas, son bastante más altas de lo que muchos podrían creer. 

La pasada semana se publicó la encuesta Educa2020 sobre los deseos laborales de los universitarios españoles, según la cual, el 18,8% de los estudiantes españoles quiere emprender cuando acabe de estudiar, frente al 25,2% que quiere pasar a formar parte del funcionariado. Pero si nos fijamos en los datos regionales, en Madrid, el porcentaje de jóvenes que quiere ser autónomos asciende al 23,7% y solo el 15,5% se decanta por trabajar para el Estado. 

De este estudio se desprende que algo está cambiando en la mente de los jóvenes, los cuales son los que más están sufriendo las consecuencias de la crisis y en los que más están calando los ejemplos de emprendedores que han acabado convirtiéndose en multimillonarios, como Mark Zuckerberg o Elon Musk. 

La nueva era de los autónomos 

Pero más allá de las necesidades creadas por la crisis, la revolución de los autónomos va mucho más allá. No se trata de una moda pasajera que acabará pasando cuando mejore la situación económica, sino que se está instaurando en el mercado laboral la idea de que en el futuro la mayor parte de los trabajadores serán autónomos

¿Por qué? Por la revolución tecnológica. Gracias a Internet, el mercado de trabajo es global y una persona puede trabajar desde su casa para empresas de todo el mundo a golpe de click. Esto hará que las empresas cada vez tengan menos mano de obra fija -solo la indipensable para funcionar- y apueste por contratar a los profesionales para proyectos específicos.

El sector de la prensa es buen ejemplo de ello. En casi todos los periódicos la plantilla de colaboradores externos no deja de crecer, a la vez que se reduce el grueso de la redacción. El último ejemplo es el del periódico El Mundo, que la pasada semana no salió al quiosco por primera vez desde 1994 ante la huelga convocada por los periodistas ante el ERE que afectará al grupo Unidad Editorial. 

Y es que los medios, muy tocados por la crisis publicitaria, han echado mano de colaboradores a los que pagan por artículo, ahorrándose elevadas cantidades en cotizaciones sociales, seguros y salarios fijos. Los llamados ‘freelance’ no paran de crecer en la profesión, ya sean tanto redactores como fotógrafos, cámaras, editores o diseñadores. Así ocurre también en los sectores de la publicidad y el marketing, el diseño gráfico o industrial. 

Pero las empresas no solo apuestan por los autónomos para ahorrarse gastos, sino también porque esto les asegura una mayor profesionalidad de los trabajos contratados, ya que estos aportan el valor añadido que les da su mayor visión del mercado -al tener otros clientes del mismo sector-, su libertad creativa, su valentía a la hora de afrontar el trabajo -no tienen ninguna atadura con el cliente, lo que da rienda suelta a su imaginación- y su perfeccionismo, pues un autónomo se emplea a fondo para tener cada vez más clientes y, ante todo, más contentos.

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