Nueve formas de crecimiento externo de las empresas

Pymes | 19/11/2013

Las empresas necesitan expandirse y crecer. El crecimiento es la esencia fundamental de cualquier empresa, y este puede ser interno, cuando se refiere al incremento de su capacidad productiva, es decir, de su patrimonio a través de nuevas inversiones; o bien externo, cuando hace referencia a la adquisición, al control, a la fusión de empresas que ya existen, o a la cooperación con otras empresas con la finalidad de acceder a nuevos mercados o llegar a acuerdos entre ellas.

Por tanto, tal y como vemos, el crecimiento externo puede asumir diversas formas. Repasemos las más importantes:

- Fusión pura: es la unión de varias sociedades para crear una nueva, con la particularidad de que la empresa que surge como fruto de la negociación de las otras asume los derechos y las obligaciones de las empresas que se disuelven y forman un patrimonio único.  De esta forma, la unión de fuerzas permite perseguir objetivos que por sí solas las empresas no podrían llegar a alcanzar con la misma eficacia.

- Fusión por absorción: es un procedimiento de concentración empresarial según el cual una empresa absorbe a otra u otras, extinguiéndose estas últimas, de forma que el patrimonio es asumido por la primera. En función de cómo se haga la absorción, a los dueños de la empresa que desaparece se les podrá pagar con dinero o con acciones, ya que normalmente la sociedad resultante es una sociedad anónima.

- Participación: la participación entre sociedades se da cuando una empresa compra una parte del capital social de otra con la intención de dominarla, ya sea de manera total o parcial, con la particularidad de que ninguna empresa pierde su forma jurídica. Cuando la compra es de más del 80 % del capital social estamos ante un control absoluto; si es de más del 50 %, mayoritario; y si es menor del 50 %, minoritario.

- Cooperación entre empresas: es muy habitual y se basa en relaciones especiales entre empresas independientes. Estas llegan a acuerdos puntuales que les permiten colaborar para compartir recursos e informaciones con el fin de conseguir los objetivos comunes minimizando tanto los costes como los riesgos.

- Cluster: consiste en la concentración geográfica de empresas, instituciones y universidades que comparten interés por un sector económico concreto. Se forma, por tanto, un grupo de empresas del mismo negocio que tienen retos estratégicos similares. Esta unión permite a todas ser más competitivas en el mercado. Hay mucha variedad de clusters en industrias como la automoción, las de las tecnologías de la información o el sector farmacéutico.

- Joint-ventures: son acuerdos entre dos o más empresas que aportan capital o algún otro activo. Normalmente, se realizan entre empresas de diferentes países, cuando una de ellas tiene la intención de operar en un país sobre el cual no tiene demasiada información. En esta situación, la empresa extranjera suele aportar capital y tecnología, mientras que el socio local aporta básicamente conocimientos sobre el mercado local y sobre cómo acceder a él.

- Trust: también se denomina concentración vertical y se da cuando varias empresas que forman parte de diferentes fases del proceso de producción se unen para intentar reducir costes y dominar el mercado. Un ejemplo claro de trust es la petrolera Repsol, que controla todas las fases del proceso, como la exploración, la extracción, el refinamiento o la venta de productos petrolíferos.

- Cártel: también se conoce como concentración horizontal y consiste en un grupo de empresas del mismo sector productivo que dominan prácticamente el mercado gracias a alianzas en precios o estrategias de venta. Como consecuencia de la pérdida de competencia en el mercado, los grandes perjudicados por los cárteles suelen ser los consumidores finales.

- Holdings: son una forma de organización de empresas según la cual una compañía matriz consigue las acciones y las participaciones de otras empresas que pasa a controlar. Una de las ventajas de los holdings es que controlan diversos sectores. Además de buscar un beneficio o eficiencia fiscal, se puede obtener una mejor rentabilidad de los capitales cuando los resultados consolidados de todas las sociedades son mejores que los de cada empresa individual.

A través de estas formas de crecimiento externo las empresas crecen y llegan a zonas geográficas que previamente no llegaban a alcanzar, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. No en vano, no podemos obviar la importancia de la internacionalización de muchos negocios, para los cuales esta es la única vía para abrirse camino hacia el éxito y la prosperidad empresarial.


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