Los años 80, una oportunidad de negocio 'retro'

Comercios | 18/11/2016

La nostalgia es un potente reclamo comercial y muestra de ello es que todo lo que tiene que ver con la década de los 80 vende, y mucho: ropa, música, videojuegos con estilo retro, productos audiovisuales… Viajamos en un DeLorean para rescatar las oportunidades de negocio que trae esta fiebre por lo ‘ochentero’.
La llegada de los milenial al mercado laboral y su creciente capacidad adquisitiva están haciendo que lo 'ochentero' vuelva a ser negocio
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Dicen que las modas son cíclicas, que siempre vuelven, y en el caso del gusto por todo lo que tenga que ver con los años 80, es cierto. No es casualidad que en los últimos años estemos asistiendo al resurgir de series de televisión, películas, videojuegos o música que rescatan la esencia de lo ‘ochentero’.  En realidad tiene bastante sentido: aquella generación que vivió su infancia en la década de los 80 ya se ha hecho adulta, ronda los veintimuchos o los treintaypocos y disfruta de una capacidad adquisitiva que le permite rescatar sus recuerdos en forma de productos revival.

Oportunidades para las grandes empresas y para los emprendedores

Es difícil ponerle cifras al negocio de lo retro. Desde luego, los beneficios se cuentan por millones en el sector audiovisual, que se está tomando muy en serio la labor de hacernos añorar ciertas películas y series, principalmente por dos vías: por un lado, están surgiendo toda una suerte de nuevas series de televisión con un profundo aroma a años 80: Stranger Things puede ser uno de los ejemplos más conocidos, pero hay bastantes más; por otro lado, se están recuperando sagas clásicas del cine como Indiana Jones, Los Cazafantasmas, Star Wars…

Para los emprendedores audiovisuales esto son grandes noticias. La escena independiente también gusta mucho entre el gran público y esto se traduce, por ejemplo, en el surgimiento de festivales de cine dedicados a repasar películas clásicas, como el ‘Retroback’ de Granada. Cortos y películas que basan su trama en esta década o que utilizan las técnicas de grabación propias de los 80 – como el formato super 8- disfrutan también de una buena salida comercial.

Lo ochentero vende

Pero si la producción ‘indie’ o independiente se ha hecho fuerte en un sector, ese ha sido el de los videojuegos. Lo que surgió como una alternativa de los estudios de juegos más jóvenes frente a las superproducciones multimillonarias, se ha convertido en todo un mercado que ya mueve una enorme cantidad de dinero. Aquí el ejemplo lo podríamos encontrar en el éxito que tienen plataformas de venta online de videojuegos como Good Old Games, una web que rescata juegos antiguos y ayuda a que los ordenadores modernos puedan ejecutarlos.

También están surgiendo numerosos emprendedores españoles que quieren situar al país a la vanguardia de la creación de videojuegos independientes. Sin las ataduras y exigencias económicas de la alta tecnología, desarrollar videojuegos de grandes pixeles con reminiscencias a los años 80 se ha convertido en un buen negocio para este tipo de desarrolladores.

De lo audiovisual a lo tangible

¿Quién le iba a decir a las madres de los 80 que 30 años después, el punto de cruz o las ‘labores’ se pondrían de moda entre las jovencitas de los años 2010? Frente a la omnipresencia de la tecnología, parece que las técnicas de creación artesanales están volviendo a tener buena percepción entre los jóvenes de la generación milenial. Por ejemplo, el patchwork – simplificando, las manualidades en tela-, cuenta ya con miles de adeptos que incluso se dedican a decorar las ciudades con sus trabajos de bordado. Puede que sea un anécdota, pero demuestra hasta qué punto los objetos retro venden.

Y las grandes empresas lo saben. Adidas lleva ya tiempo explotando sus modelos más clásicos de zapatillas mientras que Nike ya se ha puesto manos a la obra y ha hecho realidad las añoradas zapatillas de ‘Regreso al futuro’. Para las pymes, esto también son buenas noticias porque abre todo un mercado temático que tiene un perfil de cliente muy bien definido y al que es muy fácil llegar a través de las redes sociales.

Ropa, decoración, música en formatos tradicionales como el casete o los vinilos… incluso las bicicletas de los años 80 se han puesto de moda: las fixie son bicis que recuperan la sencillez de las dos ruedas, sin marchas, sin frenos, pero con un diseño atractivo y adaptado a los tiempos que corren.

Y así podríamos seguir un buen rato, rescatando toda aquella cultura y productos que hicieron tan especial a la década de los 80, que han vuelto y ofrece oportunidades de negocio para quien quiera aprovecharlas.

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