Lo que un adolescente nos enseñó sobre emprendimiento medioambiental

Agricultura | 16/05/2017

Tras cuatro años de desarrollo, la ‘utópica’ idea de limpiar de plásticos el Pacífico Norte está a solo dos pasos de convertirse en realidad. Así lo ha conseguido Boyan Slat, un joven holandés que ha hecho de su proyecto ‘The Ocean Cleanup’, todo un ejemplo para futuros emprendedores.
El éxito en el emprendimiento verde pasa por rodearse de un equipo de expertos y marcarse metas medibles
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¿Puede un adolescente liderar la campaña de limpieza medioambiental más ambiciosa de la Historia? No sería la primera vez que un joven apasionado revoluciona la ciencia, el arte o, en este caso, el mundo del emprendimiento y la ecología. Este es el objetivo vital que se propuso allá por el 2013 el holandés Boyan Slat, quien no alcanzaba las dos décadas de edad cuando decidió emprender una lucha contra uno de los mayores desastres ecológicos de la actualidad: la formación de una isla de residuos plásticos de entre 700.000 y 15 millones de metros cuadrados en el Pacífico Norte.

Su proyecto se llama ‘The Ocean Cleanup’ –cuyas claves puedes consultar en su web- y, tras cuatro años de desarrollo, está muy cerca de comenzar a funcionar. Ingenio, pasión, dedicación y superación de estereotipos y prejuicios por su edad son solo algunas de las facetas de la trayectoria de este ingeniero, que hoy recogemos para extraer valiosas lecciones en clave de emprendimiento. 

Identifica un problema o necesidad medioambiental

La historia de Boyan Slat comenzó durante unas vacaciones en Grecia, en donde el joven quedó sorprendido por la cantidad de bolsas de plástico que había en el mar. Tras su vuelta a Holanda, Slat decidió que quería hacer algo al respecto. Con la excusa de desarrollar un proyecto escolar, el adolescente, que por aquel entonces tan solo contaba con 16 años, comenzó a esbozar las líneas maestras de lo que sería el proyecto ‘The Ocean Cleanup’, que arrancó oficialmente en 2013.

Boyan Slat detectó un problema – uno enorme, de hecho- y vio que las medidas que se estaban llevando a cabo para atajarlo eran costosas, poco efectivas y no contaban con un gran respaldo ni social, ni mediático. De la necesidad surgió un proyecto tan ambicioso que pronto demostró ser demasiado para una sola persona.

Rodéate de un equipo técnico adecuado

En cualquier proyecto de negocio, sea del ámbito que sea, es fundamental contar con el apoyo y asesoramiento de expertos en el área en el que se vaya a emprender – aunque solo sea para recibir una segunda o tercera opinión-. Sin embargo, en un área tan delicada como el medioambiente, este asesoramiento se convierte en imprescindible.

Eso es precisamente lo que hizo Boyan Slat, buscar ayuda entre quienes sabían mucho más que él sobre ecología, ingeniería, meteorología… en definitiva, Slat reclutó un equipo multidisciplinar de más de 50 personas que tomó su idea y la comenzó a transformar en pasos factibles. Y eso es muy importante.

Márcate objetivos medibles

Una de las clave del proyecto ‘The Ocean Cleanup’ es que, desde el primer momento, estableció una hoja de ruta muy bien definida y con objetivos claros y medibles. Delimitado por ‘milestones’ o hitos y con el gran objetivo de poner en marcha la limpieza en el año 2020, en la actualidad el proyecto se encuentra a tan solo dos pasos de convertirse en una realidad.

Enarbola la transparencia por bandera

Cualquier interesado en ‘The Ocean Cleanup’ ha podido seguir muy de cerca la evolución de la idea, prácticamente desde su inicio hasta la actualidad. Esa apertura y transparencia son muy apreciados en el sector ‘verde’, en donde interesa especialmente fiscalizar hacia dónde va el dinero que se invierte en un proyecto que tiene por principal objetivo repercutir positivamente en el medio ambiente, no generar beneficios ni repartir dividendos.

Busca financiación alternativa para ideas alternativas

Ese tremendo equipo de más de 50 personas, así como la ingeniería y logística necesarias para comenzar a traducir en prototipos los bocetos no surge de la nada, por supuesto. Como cualquier otra empresa, ‘The Ocean Cleanup’ necesitó de capital inicial, pero lo buscó a su manera.

En este caso, la economía colaborativa y en concreto el crowdfunding, fueron parte de las herramientas utilizadas para conseguir financiar el proyecto. Pero no las únicas. Una de las particularidades del sector verde, ecológico y medioambiental tiene que ver con el compromiso de las administraciones públicas. Los objetivos del Horizonte 2020 de la Unión Europea son solo un ejemplo, pero cada país y, de hecho, cada región y provincia suelen contar con programas específicos de apoyo a emprendedores verdes.

Motiva y genera empatía hacia tu proyecto

La sociedad es cada vez más sensible hacia temas medioambientales. La realidad del cambio climático y los retos que supone para las economías globales están comenzando a movilizar a cada vez más personas. Esa empatía hacia lo verde, bien entendida y gestionada, puede ayudar a despegar a muchos proyectos que, tal vez sin ese apoyo social, no tendrían visibilidad alguna.

Es lo que ha venido haciendo Boyan Slat. Sí, su historia personal de joven comprometido a ayudado a acaparar la atención mediática, pero esta repercusión no habría sido posible sin tener un proyecto tan positivo como ambicioso detrás. Cualquier iniciativa ecológica, incluso a pequeña escala, puede llegar a tener su equivalencia mediática en sus propios ámbitos de actuación.

En definitiva, si un adolescente pudo poner en marcha uno de los proyectos ecológicos más interesantes de la actualidad, ¿qué otros logros esperan a los emprendedores dispuestos a intentarlo?

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