De la vieja empresa a la nueva empresa, un cambio necesario para que los negocios españoles sean más competitivos

Pymes | 14/01/2016

Procesos, clientes, personas, proveedores... Aunque estas variables no hayan cambiado desde hace siglos, sí lo han hecho la manera de abordarlas por parte de las empresas. Entra en BBVA Con Tu Empresa y descubre la nueva visión de las corporaciones para competir en el siglo XXI.
¿Qué necesitan las empresas para transformarse y empezar a trabajar con una nueva visión?
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El mundo de la empresa se transforma contínuamente para adaptarse a los nuevos hábitos que la sociedad va incorporando al día a día de las personas. Se incorporan nuevas prácticas que marcan el día a día de las personas que trabajan en ellas aunque no siempre se consigue que los cambios se implanten, o que sean para mejorar. Hay empresas que aún tienen mucho margen de mejora para que el ambiente laboral y su manera de trabajar sea propio del siglo XXI y no del siglo pasado o incluso del medievo.

Hay nuevas metodologías y tecnologías que nos permiten trabajar mejor que hace unos años, ¿por qué algunos negocios se empeñan en quedarse anclados en el pasado? ¿Qué se busca cuando en lugar de gestionar personas y procesos se trata de gobernar una empresa con látigo y palo? Para poder competir hoy hace falta una nueva visión, la visión de la "nueva empresa", que te contamos a continuación:

Procesos

El sentido común es la base sobre la que se despliegan los procesos en la nueva empresa. Se diseñan con lógica y siempre pensando en el cliente y en las limitaciones de la organización, tanto de recursos materiales, como de personas.

La nueva empresa huye de las definiciones de procesos que buscan un resultado óptimo para desplegar conjuntos complejos de tareas y secuencias enrevesadas. Prefiere admitir un cierto margen de mejora para que la gestión del cambio sea más ligera y trabajar para mejorar los procesos de forma contínua, aprovechando las lecciones aprendidsa, las sugerencias del personal, las mejores prácticas del sector y de otros que puedan aportar innovación y, en definitiva, cualquier oportunidad de mejorar que se plantee, independientemente de su procedencia.

En la nueva empresa nadie es dueña de un proceso y se convierte en un cuello de botella, dado que se promueve la movilidad interior de las personas y se trabaja con una visión de conjunto, que hace que sea posible que se persiga un objetivo común: aportar valor al cliente

Clientes

Para la empresa moderna, el cliente sigue siendo el centro. Un dios, un rey,... lo es todo. Por eso fomenta la comunicación bidireccional, a través de diferentes canales en los que pueda recoger su opinión de los productos y servicios vendidos, además de gestionar las reclamaciones y consultas que le puedan hacer llegar.

Esta orientación al cliente le supone a la empresa moderna un esfuerzo constante para buscar estrategias de fidelización, en todos los campos. La mejora contínua de procesos, productos y servicios es la batalla de cada día, en la que está prohibido rendirse. Para la nueva empresa el enemigo no es la competencia, sino las ineficiencias en los procesos y todas aquellas tareas que no aportan valor al cliente (por ejemplo: los stocks de productos obsoletos, los sistemas que no funcionan, los cuellos de botella no gestionados, etc.).

Personas

En la nueva empresa, los trabajadores son considerados, por encima de todo, personsas, con sus obligaciones en el terreno profesional y también en el personal. Los perfiles tóxicos no tienen cabida en la nueva empresa, dado que considera que es un perfil a extinguir porque se aleja de las buenas prácticas que promueve esta nueva forma de trabajar, que considera fundamentales la conciliación de la vida profesional y personal, la práctica de deporte de forma recurrente para estar en forma, el establecimiento de buenas relaciones entre compañeros de trabajo, o la salud y los hábitos alimenticios de los trabajadores, entre muchas otras buenas prácticas que llevan a que se genere un buen clima de trabajo.

La nueva empresa incentiva la formación como estrategia de éxito, dado que considera que un trabajador preparado es el que necesita para hacer el trabajo de manera eficiente. No quiere empleados que calienten la silla sin un horario definido, sino personas dispuestas a trabajar bien, lo que supone que en las horas justas saquen adelante las tareas del día a día.

En la nueva empresa los salarios son justos, pagándose a cada trabajador en función del valor que aporta. No existen grandes brechas salariales injustificadas, dado que se establece una política de remuneración global que impide que haya desequilibrios.

Proveedores

La nueva empresa considera a los proveedores como parte del negocio, aun sin estar en el mismo grupo de empresas. La cadena de suministro es fundamental para poder vender productos y servicios y la colaboración aguas arriba, con los proveedores, es fundamental en el modelo de la "nueva empresa", frente a otras opciones más agresivas que sólo buscan un buen precio a corto, sin importar el largo plazo.

Esta colaboración permite generar estrategias win-win sostenibles en el tiempo. Por ejemplo, desarrollar relaciones de confianza entre cliente y proveedor que llevan a tener controlados los precios y el flujo de materias primas y servicios suministrados, lo que ayuda a evitar roturas de stock y tensiones en la producción.

Otro ejemplo está en la puerta que se abre a la mejora contínua, dado que en un entorno de colaboración cliente-proveedor, es más factible trabajar en conjunto para que los productos y servicios puedan evolucionar hacia una configuración más adaptada a las necesidades del cliente para así poder satisfacer mejor las necesidades de sus clientes y a un mejor precio.

En BBVA con tu Empresa | La transformación digital y la mejora de procesos van de la mano


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