Jornada continua vs. laboral, el último asalto

La jornada laboral: Continua o partida

Autónomos | 04/07/2016

España tiene una de las jornadas laborales más extendidas de su entorno económico. Pasamos más tiempo en la oficina pero eso no quiere decir que trabajemos más… ni mejor. Analizamos cómo afecta a nuestra productividad la jornada laboral partida y qué alternativas existen.
Una de las soluciones para mejorar la productividad puede ser la jornada continua
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La llegada del verano trae consigo más horas de luz diurna y es algo que los trabajadores, ya sean autónomos o por cuenta ajena, agradecen a más no poder. El paso al horario estival permite salir de la oficina cuando todavía quedan unas cuantas horas de luz y se puede aprovechar lo que resta de día. Sin embargo, con el retorno al horario de invierno la jornada laboral vuelve a extenderse hasta bien entrada la noche. Es la consecuencia más directa de la jornada partida, una rareza que podría ser parte del problema de la baja productividad española con respecto a los países más ricos. ¿Ayudaría a revertir esta situación una jornada laboral continua? Veámoslo.

Sobre la siesta y otros mitos

La siesta es un concepto indisociable de nuestra cultura, uno de esos tópicos más o menos amables que, como la mayoría, es solo eso, un tópico. Así lo demuestra un estudio de la Asociación Española de la Cama  de 2009, en el que se refleja que tan solo el 16 % de los españoles duerme siesta en su día a día y que casi el 60 % no la duerme nunca.

Y, sin embargo, durante la jornada laboral seguimos dejando dos horas de ‘descanso’ entre la mañana y la tarde para terminar de trabajar a eso de las 19:00 horas… cuando no más allá. Prolongar la hora de la comida trae consecuencias en numerosos aspectos, desde el productivo a la conciliación familiar. Entre otras consecuencias, se termina por pasar más tiempo en la oficina y eso no significa un mejor rendimiento. Hay datos oficiales que lo demuestran.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE- los españoles trabajamos una media de 1689 horas en 2014, una cifra similar a uno de los países que se suelen citar como modelo a seguir: Finlandia. En el país escandinavo se trabajaron apenas 40 horas menos pero su productividad por hora fue mayor que la española: 49,92 dólares por hora trabajada frente a 47,5.

En este sentido, el caso más conocido es el de Alemania, país en el que se trabajan menos horas al año de media -1371- y, sin embargo, tiene una productividad de 58,92 dólares por hora, una de las más altas del mundo. Es decir, trabajaron unas 200 horas menos que los españoles pero su productividad fue de más de 10 dólares por hora.

Esta relación entre menor número de horas trabajadas y mayor productividad no siempre se cumple y ahí se encuentra Estados Unidos para demostrarlo. Los norteamericanos dedicaron al trabajo en 2014 un total de 1789 horas, lo que se tradujo en una productividad por hora de 62,41 dólares, incluso superior a la alemana. Entonces, si no hay una relación definitiva entre número de horas trabajadas y productividad, ¿dónde está la clave? 

Hacia la racionalización de los horarios

No hay un solo motivo por el que un país es más productivo que otro; son muchos los factores que entran en juego pero, desde luego, uno de ellos es el formato de jornada laboral. Tener una jornada laboral continua, en la que se hace un pequeño descanso para el almuerzo que no supere la hora,  es una de las constantes que se encuentran en los países más productivos.

Por ejemplo, un horario laboral muy común  en estos países es aquel que se extiende desde las 08:00h horas hasta las 17:00h. Es una de las posibles alternativas que defiende la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles – ARHOE-, que desde 2006 viene defendiendo la idea de cambiar el horario del país. “Creemos que la racionalización de horarios es un factor clave para aumentar la eficacia y la productividad en el ámbito laboral. […] Esto no pasa por echar horas y horas, sino por un mejor aprovechamiento del tiempo de trabajo, con una dirección eficaz que permita dichos objetivos". Así lo explicaban recientemente desde esta asociación, en donde se pone el acento en los cambios que implicaría abandonar la jornada partida para adoptar la continua y que van incluso más allá de la mejora de la productividad.

Por citar algunos, se habla de que un horario más racional facilitaría la conciliación de la vida personal, familiar y laboral. Apostar por la jornada continua acercaría los horarios laborales a los escolares y permitirá a los padres pasar más tiempo con sus hijos; mejoraría el rendimiento escolar de los menores y se ganaría en igualdad de género. Otra idea interesante es que incluso permitiría a las parejas pasar más tiempo con ellas mismas, lo que según ARHOE, estimularía la natalidad en España.

Trabajar de continuo… ¿y menos?

Ya hemos visto como a los alemanes no les hace falta más horas para ser más eficaces y productivos en sus trabajos. Pero en Suecia han decidido dar un paso más allá y probar con una jornada laboral de seis horas. Suena utópico, pero por lo pronto ya se ha desarrollado un experimento en una residencia de mayores sueca en la que algunas de las enfermeras disfrutaron de una jornada reducida a seis horas. ¿El resultado? Entre este grupo de trabajadoras se redujo a la mitad el absentismo laboral y las actividades que llevaban a cabo  con los residentes aumentaron en un 64 %. Fue la consecuencia inmediata de sentirse, según afirmaron, más felices. La productividad y la felicidad del trabador están intimamente ligadas.

Ante estos datos, opiniones y experiencias podemos quedarnos con una idea:  en cuestiones de eficacia y productividad, no cuenta tanto el número de horas sino lo bien que se aprovechen. Y en eso, la jornada continua no tiene rival. 

En BBVA con tu empresa | Cinco trampas de la productividad en la empresa 


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