Cómo gestionar un trabajador conflictivo

Pymes | 27/12/2016

Una sola persona puede echar por tierra toda la dinámica de trabajo de tu equipo, pero antes de pensar en medidas drásticas, hay cosas que puedes hacer para ‘recuperar’ a este trabajador.
El diálogo es la primera estrategia que debes probar para intentar 'recuperar' al trabajador conflictivo
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Uno de los principales retos de toda pyme que va creciendo es intentar mantener el buen ambiente de trabajo conforme el número de empleados aumenta. No es una tarea sencilla, por lo que es habitual que, de cuando en cuando, aparezcan trabajadores conflictivos o ‘tóxicos’ que pueden suponer un verdadero problema para el funcionamiento interno de tu negocio.

De hecho, según el estudio ‘Empleados tóxicos en el lugar de trabajo’ de la consultora Cornerstone, un trabajador conflictivo puede costar más de 12.000 euros al año a tu empresa – principalmente por los problemas de productividad que genera este tipo de trabajador- e incluso hacer que parte de tu equipo de trabajo decida abandonar la empresa.

Así que como el despido es la última opción que se debería contemplar, te ofrecemos unas cuantas ideas para gestionar y encauzar a este tipo de trabajadores.

Detecta al trabajador conflictivo

Aunque lo habitual es que sea algo bastante obvio y de dominio común, en ocasiones no es tan sencillo identificar al trabajador que genera un mal ambiente de trabajo. Sobre todo si no estás en el día a día de tu negocio o en contacto con las personas que trabajan con esta persona conflictiva. Por lo tanto, el primer paso es tener claro que estamos ante un trabajador ‘tóxico’ y para ello, podemos fijarnos en los siguientes detalles:

  • Siempre se queja y no aporta soluciones.
  • Pone excusas cuando su trabajo o rendimiento no es el esperado.
  • Mantiene una actitud pasiva y carente de iniciativa.
  • Sus expresiones corporales son negativas.
  • Contagia su pesimismo al resto de compañeros.

Intenta recabar todas las versiones

Cuando existe un conflicto en un ambiente de trabajo rara vez hay una sola versión de los hechos. Así que cuando se trata de gestionar a un trabajador conflictivo, primero es importante conocer todos los hechos y circunstancias que rodean su comportamiento. Esto no quiere decir que su comportamiento esté justificado, pero puede que nos ofrezca una clave de por qué un trabajador se ha vuelto ‘tóxico’.

¿Y si sus quejas se deben a que no hay formas de encauzar sus sugerencias por otra vía? ¿Y si su bajo rendimiento se debe a una sobrecarga de trabajo? Son preguntas cuya respuesta nos conviene conocer para prevenir la aparición de otros trabajadores conflictivos en el futuro.

Recuerda, conocer los motivos objetivos, si los hay, es el primer paso para remedir la situación y encauzar el comportamiento de este trabajador.

Organiza una charla en privado cuanto antes

Una vez que tienes toda la información es el momento de sentarte a charlar con tu empleado. Hazle saber cuál es exactamente el problema y, desde luego, deja claro que es una situación que no se puede prolongar en el tiempo.

Dependiendo del grado de conflictividad que haya alcanzado esta persona, la charla puede servir para transmitir una amonestación verbal o por escrito; este primer aviso puede ayudar a que el trabajador se replantee su comportamiento y actitud, además de servir de respaldo por si tuvieras que tomar medidas más drásticas, como el despido.

No obstante, durante esta charla el trabajador también debe ver que te interesa conocer su versión de los hechos. Deja que se explique. De esta forma podrá ver que realmente queremos que continúe en la empresa, pero no de la forma en que lo ha hecho hasta el momento.

Mantén el contacto con el trabajador en las semanas siguientes

Unas de las claves para intentar encauzar a este tipo de trabajadores es que vean que nos preocupa su comportamiento y que esa charla no fue un toque de atención puntual, sino que a partir de ese momento vamos a estar atentos a su comportamiento y actitud.

Evidentemente, esto no significa que debamos vigilar a este trabajador y repasar cada una de sus tareas. Por ejemplo, preguntarle de manera ocasional por la marcha de su trabajo o interesarte por sus ideas o sugerencias puede ser una manera de transmitirle que estamos ‘pendientes’ de él.

Si todo falla…

Por desgracia, en ocasiones hay trabajadores que han entrado en una dinámica muy negativa de la que no quieren o pueden salir. Si todo falla y no hay más remedio, el despido está ahí como una solución que a veces puede ser necesaria. Para estas situaciones, consulta toda la información sobre despido que hemos puesto a tu disposición.

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