Cómo financiar las subvenciones de tu explotación agrícola

Agricultura | 28/04/2015

Conseguir una subvención siempre es motivo de alegría, pues soluciona alguna de las necesidades de financiación de la empresa. Sin embargo, el hecho de que las ayudas económicas no lleguen con la flexibilidad necesaria (plazos), puede llegar a convertirlas en un calvario. Que se lo digan si no al director financiero, el responsable de convertir esa subvención en un dinero contante y sonante que tenga verdadera utilidad para el devenir de la empresa.

El problema de las subvenciones agrarias es que proceden de distintas fuentes, tales como la Unión Europea, la Administración General del estado, las Administraciones Autonómicas, administraciones locales u otros organismos públicos. Si se trata de fondos europeos, el abono de los mismos se realiza a través de organismos públicos nacionales o de las respectivas comunidades autónomas.

Por todo ello, la obtención de una ayuda pública para la explotación agraria no es una solución en sí misma, sino un paso más hacia la obtención de una subvención, pues el tiempo que tarda en hacerse efectivo es un lastre para las finanzas de la propia empresa. Tanto más si se trata de ayudas derivadas de contingencias puntuales como inundaciones o sequías. La burocracia no facilita en absoluto la gestión de las empresas agrícolas, al aumentar el tiempo que pasa entre la concesión y la aplicación o ejecución de las ayudas.

Afortunadamente, las entidades financieras conocen el problema de ejecución temporal que suponen las subvenciones agrícolas una vez concedidas y ofrecen productos para poder obtener la financiación que estas ayudas prometen en los plazos que son realmente necesarios para las empresas.

Para inversiones a corto plazo, las entidades financieras ofrecen préstamos que anticipan los importes de esas subvenciones o ayudas agrarias. Son créditos avalados por esa misma concesión y que permitirían a las empresas disponer del importe concedido a partir del momento en el que se reconoce el derecho a percibir la ayuda; eso sí, debidamente acreditado por la institución pública que la concede.

Una segunda opción son los préstamos para la financiación de las primas de seguros agrarios combinados, que son las ayudas concedidas para cubrir las pérdidas o daños derivados de contingencias tales como sequías, incendios, inundaciones, etc. Con ellos, las entidades financieras adelantan el importe de la prima concedida por el consorcio de seguros o los estamentos públicos.

La tercera y última alternativa a corto plazo son los créditos sobre pólizas de campaña agraria, que son los préstamos concedidos para financiar los costes de una campaña agrícola concreta, como podrían ser los repuntes puntuales en costes que sufren estas empresas en momentos tales como la recolección o cosecha, por ejemplo.

Para financiar inversiones a medio y largo plazo, las entidades financieras ofrecen préstamos para inversiones agrarias, que funcionan exactamente igual que otros créditos para empresas, y que pueden obtenerse con garantías personales o hipotecarias. Normalmente se dedican a inversiones en activos fijos de la explotación, tales como compra de ganado o reformas de las instalaciones.

 

La oferta de financiación también alcanza los préstamos dirigidos a la compra de maquinaria agrícola (tractores, cosechadoras, etc.) o los créditos dedicados a las mejoras o automatización de los regadíos