Fases de crecimiento de la empresa, ¿conoces la tuya?

Pymes | 19/12/2016

Todos los proyectos empresariales pasan por diferentes etapas y conocer en cual te encuentras puede ayudarte a crear estrategias y afrontar los retos que están por llegar.
Es importante conocer por qué fase estás pasando y los problemas que han afrontado otras empresas en ese momento
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En muchas ocasiones, las empresas se comportan como organismos vivos. No en vano, su principal motor son las personas, así que tiene sentido pensar que una pyme pasa por diferentes fases de crecimiento a lo largo de su ‘vida’. A esto se le ha venido llamando en la literatura técnica los ‘ciclos de vida’ de la empresa.

Vamos a repasar cuáles son, ya que cada uno de ellos tiene sus propias características, presenta sus propias oportunidades y, desde luego, también sus propios retos.

Nacimiento

Los primeros días de vida de una empresa son siempre delicados. Detrás de la constitución oficial de una pyme hay meses de trabajo que desembocan, por fin, en la puesta en marcha de la producción del bien o de la oferta del servicio.

En esta etapa la empresa tiene una estructura reducida y por lo general no cuenta con muchos empleados. De ahí que pueda permitirse entrar en el mercado con precios más competitivos o adaptándose a un nicho de mercado en concreto.

Entre las oportunidades que presenta esta etapa encontramos una fundamental: la empresa es muy flexible, se puede adaptar muy bien a las necesidades del mercado, del cliente y las exigencias de la competencia, algo que en posteriores etapas no será tan sencillo.

Entre los retos más importantes está el factor económico. Aguantar esos primeros meses de vida no es sencillo, ya que generalmente los ingresos serán menores que las ganancias. Aquí es imprescindible conocer el ROI – Retorno de la Inversión – y tener actualizado al detalle el estado de las cuentas de la empresa.

Crecimiento y aceleración

Si la pyme consigue sobrevivir a sus primeros meses de vida, llegará a esta segunda etapa, considerada de crecimiento. En este momento se entiende que la empresa ha encontrado su lugar en el mercado y que poco a poco va creciendo en volumen de negocio.

Llega pues el momento de captar clientes, mejorar características del producto o servicio e ir profesionalizando todos aquellos aspectos que intervienen en el día a día de nuestra empresa.

La fase de crecimiento ofrece la oportunidad de ‘pulir’ y desarrollar, poco a poco, nuestros productos o servicios. Esto se puede hacer gracias a que ya no existe una urgencia tan inmediata por conseguir el retorno de la inversión – se entiende que, aunque no se haya recuperado toda la inversión, el balance de cuentas es sólido – y la empresa ha conseguido penetrar en el mercado.

Así, en esta etapa es común ampliar plantilla para cubrir esas nuevas necesidades que se han ido generando, y el esforzarse más aún en conseguir una base de clientes sólida y fiel.

Algunas empresas enfrentan en esta fase un peculiar problema: aunque han conseguido captar la atención del público y su producto o servicio es conocido y demandado, no consiguen hacer rentable la actividad económica.

Madurez

Cuando una empresa alcanza esta etapa se considera que está plenamente asentada en el ámbito económico en el que se mueve y ha alcanzado un tamaño óptimo para desarrollar su actividad.

Una de las oportunidades más interesantes que se presentan en esta etapa tiene que ver con la diversificación y la expansión sostenida. La empresa tiene una base muy sólida de clientes, tiene una buena imagen de marca y se puede permitir intentar explorar nuevos caminos: tal vez lanzar un nuevo producto, un nuevo servicio… o darle una vuelta de tuerca a los que ya ofrece.

Entre las dificultades más habituales que afrontan las empresas que han llegado a este punto está la complejidad de su estructura y procesos internos. Esa burocracia interna que hace que la empresa sea poco flexible y tenga poco margen de maniobra ante situaciones repentinas del mercado, como la entrada de un nuevo competidor.

Renovación o declive

Cuando una empresa lleva años en el mercado y se ha ‘acomodado’, suele enfrentarse a una encrucijada que determinará su futuro: seguir creciendo e innovando – reinventarse- o mantener su estructura y, su capital y sus productos o servicios y arriesgarse a entrar en ese temido declive. Veamos los dos escenarios.

Por un lado, en la fase de renovación lo normal es que se exploren nuevos productos o servicios; también nuevos mercados. No son pocas las empresas que se plantean exportar una vez llegada a la fase de madurez, precisamente, para evitar el estancamiento y declive.

En esta fase se corre el riesgo de dar un paso en falso y echar por tierra años de proyecto empresarial, aunque este extremo es raro que ocurra y por lo general la empresa tiene un tamaño, solvencia económica y base clientelar como para sobrevivir a esta situación.

Sin embargo, si llegado el momento de madurez la empresa no es capaz de seguir evolucionando, creciendo y ofreciendo nuevos productos o servicios, el declive o estancamiento puede ser una realidad complicada de gestionar. A este punto se puede llegar por falta de adaptación al mercado, por envejecimiento de la directiva y falta de renovación interna de la empresa o, sencillamente, porque la estructura de la empresa se ha vuelto tan obsoleta que ya no es efectiva en un mercado cada vez más competitivo.

Entrar en declive o estancamiento no quiere decir ‘echar la persiana’ y presentar un concurso de acreedores, ni mucho menos, pero si se entra en esta fase y no se remedia, con el paso de los años lo que antaño fuera un proyecto empresarial de referencia puede quedar como un recuerdo para empleados y consumidores.

Epílogo

En esta historia del ciclo vital de una empresa es importante señalar que cada pyme tiene sus propios ritmos, marcados tanto por la gestión del emprendedor que esté al frente, como por la situación económica y social y el sector en el que se desarrolle su actividad.

Conocer exactamente por qué fase estás pasando y los problemas que han afrontado otras empresas de tu mismo sector en ese momento es muy importante para no cometer los mismos errores y convertir esos retos en oportunidades.

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