¿Cuándo compensa pasar de asalariado a autónomo?

Hacerse autónomo

Autónomos | 16/02/2015

Hacerse autónomo es una decisión que toman algunos asalariados, dejando la comodidad de una nómina al final de mes y a cambio de la libertad de tomar decisiones empresariales clave

Hacerse autónomo es una de las cuestiones que algunos asalariados se plantean para evolucionar en su faceta profesional. Pasar del rol de empleado al de profesional independiente, bajo el régimen de autónomo, puede permitir obtener más ingresos, al menos a priori, pero también conlleva algunos contras importantes, en forma de costes y riesgos que debe asumir el profesional.

Es una decisión muy personal, que depende de cada persona y que no se puede tomar a la ligera. ¿Merece la pena dejar de cobrar un salario en una empresa y hacerse autónomo?

Pros y contras de pasar de trabajar como empleado a profesional independiente

Entre las mayores ventajas de trabajar como autónomo, están las siguientes:

  • Libertad para tomar decisiones para fijar el rumbo del negocio.
  • Estructura organizativa “sin jefes”, aunque el cliente es ahora el que manda.
  • Se puede optar a un mayor volumen de ingresos, al poder decidir cuánto se trabaja y con qué clientes, productos, etc.
  • Libertad de horarios, para fijar vacaciones y para trabajar desde donde se considere oportuno.       

Al comparar la opción de trabajar como autónomo frente a la de asalariado, se pueden enumerar los siguientes puntos en los que es menos cómoda la posición del autónomo:

  • Las consecuencias de las malas decisiones y reveses, como un impago, se sufren en primera persona.
  • Surgen nuevas necesidades, como son la realización de trámites administrativos y el desarrollo de una labor comercial para captar y mantener el negocio.
  • El negocio depende de una única persona, la cual está expuesta al riesgo de enfermedad grave o accidente que puedan poner en peligro los ingresos.
  • Se incurre en una carga fiscal importante, tanto por la cuantía de los impuestos, como por el número de los que deben gestionarse (IVA, IRPF, etc.).
  • Se pierden ciertos derechos, como el derecho a una indemnización por despido y al cobro de una prestación por desempleo.
  • Se deja de lado la protección laboral de los convenios y se pasa a la “guerra” de la economía de mercado.

Caso práctico: Consultor que se plantea hacerse autónomo, dejando de ser empleado para gestionar proyectos como profesional independiente 

El trabajo como autónomo supone la negociación de la tarifa a cobrar con cada cliente, igual que cuando se negocia un salario con un empleador. En función del sector, del servicio prestado, del cliente y de otros factores, esta negociación será más o menos sencilla y obligará al autónomo a hacer un esfuerzo mayor o menor.

Por ejemplo, un consultor decide pasar de ser asalariado en una empresa consultora para comenzar a promocionar sus servicios de forma independiente. Si su salario en la empresa consultora es de 50.000 euros brutos/año y un cliente le ofrece un proyecto a largo plazo a cambio de 450 euros/jornada, ¿le compensaría hacerse autónomo y dejar de trabajar como asalariado?

En la siguiente tabla, se muestran tres opciones:

Trabajar como consultor asalariado, ganando 50.000 euros brutos al año.

Trabajar como consultor bajo el régimen de autónomo:

  1. Simulación para tarifa de 400 euros / jornada (equivalente a ingresos de 87.500 euros bruto / año).
  2. Simulación para tarifa de 450 euros / jornada (equivalente a ingresos de 98.500 euros bruto / año).

Hacerse autonomo

Este ejemplo es bastante habitual en el sector de la consultoría en España, al haber multitud de empresas que ofrecen servicios de tecnología a terceros y que funcionan atendiendo las necesidades de perfiles de sus clientes. Un cliente contrata los servicios de consultoría a una empresa especialista, a cambio de una tarifa por jornada de servicio; a su vez, ésta contrata al consultor que prestará el servicio y le paga un salario anual, en este caso de 50.000 euros.

Entre la tarifa que paga el cliente a la empresa de consultoría y el salario que cobra el consultor, media un margen que suele rondar el 40-50 %, que sirve para cubrir el coste de formación, los gastos sociales a cargo de la empresa, gastos de gestiones administrativas y comerciales y el consiguiente beneficio de la actividad. Si un buen día el consultor se pregunta qué hacer, si seguir bajo este esquema o hacerse autónomo, ¿qué decisión debería tomar?

Libertad frente a seguridad, ¿con cuál te quedas tú?

En el ejemplo anterior se pueden ver los pros y contras de la decisión de hacerse autónomo. Si se elige libertad, el consultor elegirá dejar de lado el paraguas de su empresa consultora y pasar a desempeñar los servicios por su cuenta. Esto siempre que el cliente lo acepte, que no siempre es así. La mayores ventaja que obtendría en el caso de hacerse autónomo es ganar libertad en el trabajo. Podría tomar decisiones, simplificaría su “organización”, podría obtener más ingresos, entre otras.

Pero al mismo tiempo, la decisión también conlleva una serie de contras en forma de riesgos y costes adicionales que el autónomo asume en primera persona, sin el colchón que una empresa ofrece a sus asalariados. Como autónomo se gana en libertad pero se asumen una nueva posición que requiere grandes esfuerzos y capacidad para estar al pie del cañón cada día, sin tregua y asumiendo la responsabilidad de actualizarse, formarse y reciclarse permanentemente para no quedarse obsoleto y ser un agente atractivo para el mercado.

En el ejemplo, la opción de trabajar como autónomo permitiría ganar en términos netos alrededor de un 50-60 % más que como asalariado. Ese extra de dinero es para cubrir los contras, como el hecho de no trabajar el 100 % del año por falta de proyectos, las bajas por enfermedad, el coste de formación, el coste administración (asesoría, gestoría, legal, etc.). Antes de tomar una decisión es importante precisar al máximo estas cuentas y plantearse escenarios más duros. ¿Qué pasaría si se trabaja sólo el 75 % de tiempo? ¿Qué ocurriría en la jubilación si no se puede hacer frente al pago de toda la cuota de la Seguridad Social por falta de ingresos?

La opción de seguir trabajando como asalariado ofrece una mayor seguridad laboral, al centrar el esfuerzo sólo en la faceta que corresponda para poder ganarse la nómina a final de mes. Se deja de lado la labor comercial personal, no se asumen tantos riesgos (impagados, enfermedad, accidente, etc.) y se asume la necesidad de contar con una estructura jerárquica, en la que la mayoría de las personas son gobernadas por jefes.

¿Cuál eliges tú, trabajar como autónomo o como asalariado?

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