¿Continúan siendo los países BRICS una buena oportunidad para las pymes exportadoras?

Pymes | 10/03/2017

Durante la crisis económica, estos países de economías emergentes le dieron el relevo a las grandes potencias en cuanto a crecimiento anual y se convirtieron en un excelente mercado en el que vender. Exploramos qué queda de esas oportunidades y si estas naciones siguen siendo una opción tan interesante para las empresas que quieren vender sus productos en el exterior.
La clave de los países BRICS es que están creando una gran clase media que consumo productos importados
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Allá por el año 2008, cuando buena parte de la economía de los países occidentales más desarrollados sufrió una de las crisis económicas más importantes de las últimas décadas, hubo una serie de naciones que se erigieron como los nuevos motores de la economía mundial. Fueron los BRICS, un acrónimo al que daban vida Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. ¿Qué los hacía diferentes? Tras la recuperación económica, ¿siguen siendo una opción destacada a la hora de buscar países en los que exportar nuestros productos?

Estas naciones se caracterizan principalmente por dos claves: tener un gran volumen de población y ser el origen de importantes materias primas. De hecho, las poblaciones combinadas de estos países suponen alrededor de un 40 % de la población mundial, por lo que son mercados en los que cualquier empresa querría estar presente.

Además, la capacidad adquisitiva de la población de los BRICS está creciendo a un importante ritmo que los está llevando a liderar una nueva oleada de clase media, parecida a la que vivieron los países occidentales en los años 50 del pasado siglo. Esto se puede comprobar tanto en el crecimiento del PIB como en la evolución de las importaciones, dos datos que tomamos como referencia para esbozar estas cinco economías.

Como se puede comprobar, durante los años más complicados de la crisis económica, estos países han sabido ‘capear’ el temporal y mantener su crecimiento tanto en Producto Interior Bruto como en el nivel de sus importaciones. Y aunque algunos de ellos, como es el caso de Rusia y Brasil, ese crecimiento se ha ralentizado e incluso se ha convertido en negativo, todavía pueden deparar más de una alegría a las empresas que se anime a exportar dentro de sus fronteras. Repasemos, caso por caso, qué hay de interesante de exportar a un país del bloque BRICS.

Brasil

El país carioca ha estado de moda en los últimos años tanto por protagonizar uno de los crecimientos económicos más importantes entre el año 2009 y 2013, como por haber sido la sede de destacadas citas deportivas de relevancia internacional.

La última década ha dejado modernidad en un país con gran potencial y, sin embargo, el Banco Mundial sitúa a Brasil en el puesto 123 –entre 190- en el ranking ‘Doing Business’, que analiza la facilidad con la que se pueden hacer negocios en un país.

Brasil ha experimentado en los últimos años un crecimiento negativo que también ha repercutido en sus cifras importadoras. Las empresas brasileñas importan ahora prácticamente 27.000 millones menos en productos que con respecto al pico de importación del año 2013. En este sentido, la economía brasileña es de las que más dudas generan dentro del grupo de los BRICS y aunque el proceso de creación de una clase media más abundante parece ser sólido, las expectativas con respecto al país sudamericano ya no son tan optimistas como hace unos años.

Rusia

Sin despertar el entusiasmo de otros países, Rusia ha sido tradicionalmente un país interesante para la exportación. De hecho, su volumen de importaciones entre los años 2009 y 2012 creció a muy buen ritmo, aunque la particular crisis económica rusa que arreció en 2013 ha convertido a este país BRICS en uno de los menos atractivos para el inversor extranjero.

Esto se debe, principalmente, a la debilidad del rublo con respecto a otras monedas como el euro, lo que hace que las empresas y consumidores rusos se lo piensen mucho a la hora de importar.

Sin embargo, la federación Rusa no puntúa mal en el ranking ‘Doing Business’ del Banco Mundial, en donde se sitúa en un notable puesto 40, a pesar de haber caído en el ranking durante los últimos años.

India

Con más de 1.300 millones de ciudadanos y una economía que mira de reojo a occidente, India se ha convertido en uno de los grandes mercados a seducir por las empresas occidentales en los próximos años.

En concreto, el sector servicios ya representa más de la mitad el PIB de India y existe una creciente clase media que poco a poco se va acomodando al consumo de países más ricos. Pero al margen de la venta de bienes de consumo, India se va a caracterizar en los próximos años por demandar bienes relacionados con la construcción, las energías renovables y el sector de la automoción.

Además, hay que resaltar que India no fija aranceles a las exportaciones y estas están libres de pagar el impuesto sobre el consumo, una buena noticia que contrasta con algunos trámites burocráticos específicos de India, como la necesidad de obtener de la Dirección General de Comercio Exterior un número de identificación empresarial.

India no es un mercado sencillo en el que desembarcar, no en vano el Banco Mundial lo relega al puesto 130 entre los países en donde más fácil se hacen negocios dentro del ranking ‘Doing Business’. Sin embargo, para las empresas que sean capaces de hacerse un hueco en India la recompensa puede ser tan grande como su enorme población.

China

El país más poblado del mundo es también uno de los que más crece económicamente. Esa evolución del PIB también viene acompañada de un enorme incremento en el volumen de sus importaciones debido, principalmente, a los importantes cambios socio-económicos que está viviendo China en los últimos 15 años.

El volumen de importaciones de China se ha multiplicado por siete en los últimos años, lo que da una idea de hasta qué punto el país requiere de los productos de empresas extranjeras. Porque sí, China es una excelente oportunidad de negocio para cualquier empresa que quiera vender en el extranjero, aunque no las facilidades de venta contrastan con las dificultades y requisitos burocráticos a la hora de exportar al país asiático.

Afortunadamente, no es poca la información destinada a facilitar los lazos mercantiles entre los países occidentales y China. Un buen ejemplo lo encontramos en el ICEX, que dispone de toda la información necesaria para comenzar a vender en el mercado más grande del planeta.

Existen numerosos sectores que pueden vender cómodamente en China debido a la alta demanda, pero hay uno que puede resultar más que interesante para las pymes españolas: el alimenticio. Aunque en cuestión de alimentación las leyes Chinas son bastante exigentes en cuanto al etiquetado, si se consigue superar esa barrera, la recompensa será acceder al que será el mayor importador de alimentos en 2018, según datos de la Dirección Nacional de Estadísticas de China.

Sudáfrica

La incorporación de Sudáfrica al grupo de los BRICS se produjo de manera un poco tardía. Esto se debe a que Sudáfrica, a diferencia del resto de naciones que componen el grupo, no cuenta con una gran población pero sí con una enorme fuente de materias primas, principalmente de origen mineral.

Esto se traduce en que el país africano es un excelente importador de materias primas semimanufacturadas, de productos de automoción y bienes de equipo. En este sentido, Sudáfrica puede ser una oportunidad de negocio muy interesante para empresas muy concretas de sectores mencionados anteriormente, pero también para aquellas dedicadas a la construcción y, muy especialmente, a la agroalimentación y el medio ambiente.

Conclusiones

Más allá de intentar una política común de cara a conseguir una mayor representación internacional, los países BRICS son un grupo muy heterogéneo con un denominador común: una enorme población que está viviendo importantes cambios socio-económicos que pueden ser grandes oportunidades para las empresas exportadoras.

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