8 hábitos de productividad que deberías adoptar como emprendedor

Emprendedores | 01/09/2016

Esta serie de consejos, aplicados a tu día a día, pueden ayudarte a mejorar tu rendimiento laboral, ser más productivo y, más importante aún, a ser más feliz en tu trabajo.
Intentar evitar la multitarea y planear bien nuestra jornada laboral en base a objetivos reales son excelentes hábitos de productividad
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Sobre productividad personal y laboral se ha escrito muchísimo. En esto del a gestión personal del tiempo, ‘cada maestrillo tiene su librillo’. Pero sí es cierto que, más allá de las estrategias individuales que nos pueden funcionar a cada uno de nosotros, existen ciertas claves que la mayoría de expertos en productividad defienden a capa y espada. En este artículo las hemos reunido para que puedas adoptar las que consideres más interesantes.

1-Márcate objetivos diarios realistas

Es frecuente que, a primera hora de la mañana, nos dispongamos a hacer la clásica ‘to-do list’ con todas las tareas que tenemos por delante. Este sencillo gesto no es solo recomendable, sino necesario para saber exactamente a qué nos vamos a enfrentar en nuestra jornada laboral. Sin embargo, durante las primeras horas del día nos sentimos con más energía mental y física, por lo que puede que sobreestimemos nuestra capacidad de sacar adelante una determinada cantidad de trabajo. Error.

A la hora de establecernos las tareas cotidianas, sé realista. Establece una tarea e intenta determinar el tiempo aproximado que puede llevarte. Así, divide tu jornada en tareas mesurables que verdaderamente puedas cumplir en el plazo de tiempo que tú mismo te has determinado. No es fácil, pero poco a poco irás afinando más con el número y tipo de tareas que puedes llevar a cabo en tu día a día.

2-Prioriza tus tareas

Puede parecer obvio, pero en demasiadas ocasiones empezamos nuestra jornada atajando aquellas tareas que nos resultan más sencillas o livianas, no aquellas que verdaderamente nos urgen. A la hora de organizar tu jornada laboral prioriza tus tareas y asegúrate de dejar lo imprescindible, urgente o más tedioso hecho cuanto antes.

Este sistema de trabajo también tiene una recompensa psicológica: cuando hayamos pasado esa ‘piedra’ que teníamos en nuestra jornada, el resto de tareas nos parecerán más sencillas y asumibles y las afrontaremos con más energía.

3-Organízate con un gestor de proyectos

Este punto es especialmente importante si tienes un equipo de profesionales bajo tu responsabilidad. En la actualidad existen numerosas aplicaciones de gestores de proyectos que te ayuda a tener controlado, de un vistazo, el estado de las diferentes tareas de tu equipo y las tuyas propias. Documentos, fechas de entrega, responsables de cada trabajo… todo queda encuadrado en un marco que puedes analizar de un vistazo.

4-Tras cada tarea, un breve descanso

Acostúmbrate a tomar pequeños descansos de 5 a 10 minutos tras cada tarea que te haya supuesto alrededor de una hora de tu tiempo. Te ayudará a ‘cambiar el chip’ y afrontar la nueva tarea con algo más de energía.

Además, será bueno para tu salud. Ya sea porque te levantas de tu asiento – o porque te sientas-, porque tomas algo de agua o, sencillamente, porque respiras aire fresco, estos pequeños descansos te ayudan a combatir la fatiga que poco a poco se acumula en una jornada normal de trabajo.

5-Huye de la multitarea

El ejemplo perfecto lo tenemos en las pestañas de nuestro navegador. ¿Cuántas tienes abiertas ahora mismo? ¿Cuántas necesitas realmente? En nuestra jornada de trabajo solemos tener varios frentes abiertos que intentamos atajar de manera más o menos simultánea. Y esa es una de las mayores lacras de la productividad.

Todos los expertos recomiendan huir de la multitarea para que nos centremos en solo una tarea a la vez. Nada de consultar otras páginas web, o el móvil, o de levantarnos para preguntar algo que realmente no es urgente. Si consigues inculcarte esta filosofía de una tarea a la vez, habrás dado un salto de gigante para mejorar tu productividad cotidiana y la calidad de tu trabajo.

6-Consulta el correo tres veces al día

O cuatro. Pero no más. Este punto está íntimamente ligado con el anterior, ya que el correo electrónico es uno de los grandes destructores de productividad de nuestro tiempo. Piénsalo, ¿cuántas veces consultas el correo al día? ¿De verdad tienes que estar pendiente el 100 % de tu tiempo?

Los que más saben de productividad sugieren que establezcamos horas de consulta y respuesta de correos: a primera hora de la mañana, a medio día y antes de finalizar la jornada. De esta forma no estaremos interrumpiendo constantemente nuestras tareas por consultar la bandeja de entrada.

Además, es un hábito que deberías ayudar a implantar en tu propio equipo de trabajo. No por contestar más rápido los correos se es más productivo. Porque si la correspondencia digital es importantísima en nuestro día a día, ¿qué tal si le dedicamos tiempo de calidad? Esto quiere decir que nos centremos en leer y responder bien cada email. Nos ahorrará más de un mal entendido.

7-Reflexiona sobre tu jornada y deja planteada la siguiente

Comenzábamos esta lista recomendándote que organizaras tu jornada laboral y la dividieras en tareas realistas. Bien, al llegar el final del día deberíamos analizar qué objetivos hemos cumplido y cuáles no. Esto nos ayudará a plantearnos jornadas y tareas más asumibles que no nos lleven al agobio o a la frustración.

También nos ayudará a dejar relativamente organizada nuestra jornada siguiente, al ver qué tareas no hemos cumplido y cuáles de ellas comienzan a ser más urgentes. De nuevo, este gesto también supone un ‘alivio mental’. ¿Por qué no pruebas la sensación de marcharte a casa con la sensación del deber cumplido y sabiendo que ya tienes organizada tu jornada de mañana?

8-Haz que las horas cuenten, no que pasen

Lo hemos comentado varias veces: no por pasar más horas en tu puesto de trabajo vas a ser más eficiente, productivo,mejor jefe o trabajador. Por eso antes te recomendábamos que dividieras tu jornada en tareas, no en horas. Porque sí, tener un horario estipulado de entrada y salida es importante, pero las empresas modernas son flexibles y priman la productividad por encima de la presencia. 

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